Llegaste al refugio con apenas 8 meses de vida, una edad con la que llegan tantos y tantos perros a nuestras manos. Era un 16 de Septiembre del año 2009. Cuando casi el 100% de los voluntarios que hoy forman el refugio ni sabían de su existencia, tú ya estabas aquí. Durante 11 largos años has estado formando parte de nuestras vidas, nos hemos preocupado por ti y hemos sufrido en silencio porque nunca nadie se interesaba en un perro grande y negro. El “síndrome del perro negro” lo llaman. Durante años hemos estado publicando tus fotos para ver si en algún lugar de Europa alguien se enamoraba de ti. Y hemos fallado. No hemos sido capaces de encontrarte esa familia que sin duda merecías. Porque querido Jeff, eras un perro bueno, un perro noble. Ese gran perro al que todo el mundo llamaba cariñosamente “grandullón”. Te pedimos perdón porque después de 11 interminables años tu vida se ha apagado para siempre en la madrugada del 3 al 4 de Octubre de 2020, y lo ha hecho dentro de la que ha sido tu “casa” durante toda tu vida. Ahora ya eres libre, pero esta no es la libertad con la que nosotros soñábamos para ti. No es fácil dar estas noticias pero es importante que la gente lo sepa, que se entere que no todos los perros lo consiguen, que hay miles que mueren en los refugios esperando por una maldita oportunidad que nunca llega. Hoy lloramos tu adiós porque eras una parte importante de este refugio. Se hará difícil no volver a verte, no sentir esa gran mancha negra detrás de ti, no poder volver a abrazarte nunca más.

Descansa amigo, descansa. Dale recuerdos a todos ahí arriba. Nos volveremos a ver.

Te queremos, Jeff. 💔🖤